Ivan Locke (Tom Hardy) es un hombre que ha trabajado duro para conseguir su objetivo: llevar una buena vida. Sin embargo, un día, inesperadamente, recibe una llamada que trastoca todo su mundo. Desde ese momento se enfrascará en una peligrosa huida contrarreloj.

CRÍTICA
La idea de un tio en un coche durante hora y media podría hechar a más de uno para atrás, y mal llevado podría ser tremendamente aburrido. Pero Steven Knight, guionista y director, hace una de las mejores películas del año, demostrando que muchas veces menos es más. Menos presupuesto, mejor la película. Si bien el Hollywood actual está un poco en decadencia, la industria de películas de bajo presupuesto cada vez trae mejores propuestas. El llamado cine indie.
Y en esta ocasión el cine indie nos trae Locke.

El protagonista es un tipo de familia que por un problema tendrá que pasarse toda la noche conduciendo. En ocasiones un thriller psicológico, en gran parte un drama intimista, Knight escribe la historia de la peor noche de un hombre, sin tirar de persecuciones en coche, ni efectismos, ni fuegos de artificio. No recurre a la típica historia de drogas o violencia. Nos cuenta la historia de una persona como cualquiera que por un problema pone en peligro su trabajo y la vida en familia que había construido. Te mantiene pegado a la butaca, con un caos que se va preveiendo, y que está distribuido a lo largo de la cinta para llegar a un clímax muy conmovedor. Bien hilada, y en ningún momento aburrida. Y un personaje protagonista con el que aciertan a la hora de darle charlas imaginarias con su difunto padre para entender realmente sus actos, y poder sufrir con su angustia y su impotencia.

Steven Knight en la dirección hace el trabajo más difícil que es no saturarnos con tanto plano de Tom Hardy, combinando muy bien planos externos e internos del coche, con una fotogafría preciosa de la carretera nocturna.
Aunque está película no sería tan grande sin la bestial interpretación de Tom Hardy. En un papel muy contenido, sin histrionismos, y basándose en matices consigue dotar a su personaje de profundidad y de emociones. Decir que es la mejor actuación del año es quedarse corto en un papel difícil de cojones.
Un ejercicio de estilo minimalista, y claustrofóbico, que por sus formas y su planteamiento la hacen única. Y con la actuación de Tom Hardy la convierten en una de las películas más interesantes del año. No es recomendable para los que os aburrais con ritmos lentos.
Resumiendo: buen guión, gran dirección, BESTIAL actuación. Peliculón.
Puntuación: 9,5/10
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